Se dice que la época actual está caracterizada, entre otras cuestiones, por un cúmulo de hechos y riesgos con efectos muy negativos que atañen a la seguridad de la sociedad y por extensión, del individuo.
Lo cierto es que, a lo largo de la historia, ha habido violencia y amenazas desde que el hombre es hombre, y no se tiene conocimiento de ninguna época en la que la humanidad gozara de verdadera seguridad en lo social, ni que las personas pudieran verse libres de situaciones peligrosas para su integridad personal (tanto en el aspecto físico como mental). Sea como fuere el pasado, en esta breve introducción sólo nos centraremos al presente.
Las amenazas a las que se enfrenta hoy el individuo, conciernen tanto a su aspecto físico como psicológico o mental y ambos guardan estrecha relación, hasta el punto de que, el cultivo o reforzamiento de uno de estos aspectos sin el reforzamiento del otro, casi siempre da como resultado una personalidad incompleta y un carácter con debilidades en uno u otro sentido, que más tarde o temprano limitarán el desarrollo equilibrado y pleno de este indivíduo.
Existen comunidades científicas especializadas que han desarrollado sistemas para el entrenamiento y el cultivo personal, y cada una de ellas está focalizada obviamente en su propia especialidad, la psicología, la psiquiatría, la religión, los seminarios de coach o autoayuda, y un largo etc. se ocupan de reforzar el aspecto mental o espiritual de la persona, pero no físico, o al menos no lo hacen en toda la dimensión que sería necesaria, mientras que los cursos o actividades de entrenamiento físico, los cientos de deportes, las Artes Marciales y la inverosimil variedad de oferta existente, están orientadas a la preparación física o incluso la defensa personal, y acentúan su énfasis en el desarrollo de las habilidades corporales, elasticidad, musculatura, velocidad, etc., pero no siempre con acierto en el plano mental o espiritual.
En un mundo tecnológicamente desarrollado, que ya ha comprobado teórica y empíricamente que TODO está conectado, que todas las partes forman un todo inseparable, la clave principal ante la pregunta de por qué se producen los desequilibrios y la falta de conexión entre los distintos campos o especialidades formativas es muy simple, porque los investigadores y especialistas de cada uno de esos campos, han dedicado muchas horas y muchos esfuerzos a la investigación minuciosa de la propia temática, pero muy poco a la de las demás temáticas que forman el TODO.
Es precisamente aqui, en este punto, donde el Legado Cultural del Sistema Wing Chun ofrece su máximo valor y donde tiene su punto fuerte, que nos permite afirmar con rotundidad, que no se trata sólo de un Arte Marcial (con lo mucho que encierran estas dos palabras) ni tampoco se trata de un Sistema de Defensa Personal (aunque sea probablemente uno de los Sistemas de Defensa Personal de más rápido aprendizaje y por ello más efectivo en la aplicación práctica), sino que se trata nada más y nada menos que de un Sistema perfectamente pensado y Estructurado para promover el Desarrollo Cultural del individuo, a través del refinamiento de un Aprendizaje Proactivo, que forma y predispone a la persona hacia el Liderazgo en su concepción más amplia, y todo ello basado en el Principio de la Simplicidad, que aúna estratégicamente TODAS las fuerzas y potenciales propios e inherentes a cada individuo.
Como referencia indiscutible de ello, baste mencionar que desde la antigüedad, las familias aristocráticas y de élite en China, enviaban a sus hijos a formarse en este Arte.


































